
Teoría del color: elige el adecuado
Los colores producen sensaciones. Nuestra reacción ante ellos es inmediata y se ha estudiado que afectan a nuestro cerebro mucho más que otros estímulos. Hoy te hablamos de lo que nos transmite cada uno.
Blanco:
El blanco es pureza, inocencia, limpieza y bondad. Estimula la mente y representa la sencillez, el equilibrio y la perfección. En nuestro hogar aporta luz, amplitud, sensación de espacio y tranquilidad.
Azul
Frescor, agua, mar... es sinónimo de tranquilidad y quitud. Da confianza y seguridad y estimula la actividad mental. Es idónea para dormitorios infantiles o estudios.
Violeta:
Feminidad, romanticismo y serenidad. Es un color que contrasta las fuertes propiedades del rojo y la tranquilidad del azul. Produce un efecto calmante y está muy asociado con la espiritualidad y el mundo interior.
Verde:
El color por excelencia de la naturaleza y la esperanza. Frescor, salubridad, crecimiento, armonía... Aporta calma y paz y es muy útil contra el estrés. Es muy adecuado para lugares de descanso si se usa en tonos suaves.
Amarillo:
El amarillo es alegría y felicidad. También estimula la mente y aporta energía y calidez. En las paredes convierte una habitación en un espacio acogedor y enérgico.
Naranja:
El naranaja es también energía y calor, entusiasmo, vitalidad y, sobre todo, creatividad. Los espacios pintados de naranja son espacios llenos de vida que invitan a la actividad constante.
Rojo:
La calidez y la sofisticación. Lo asociamos con el fuego, la pasión, la sangre... nos evoca sentimientos muy fuertes y muy humanos. Usarlo en nuestro hogar puede aportar y gran equilibrio decorativo si se utiliza con moderación.